martes, 20 de noviembre de 2018

CAMBIO



Como veo llegar al invierno, implacable con todo lo que es joven, tierno e inseguro. Uno debe superar la incertidumbre juvenil para sobrevivir. La madurez y la determinación son necesarias. Al ver cómo los árboles se preparan para el invierno, me ayuda a valorar las lecciones que he aprendido.

Los amigos quieren que aparezcas en la forma más familiar que conocen, pero eso es imposible. ¿Cómo podríamos seguir viviendo si no cambiáramos?
Para vivir debemos morir a cada instante, debemos perecer una y otra vez, en las tormentas que hacen la vida posible.

miércoles, 24 de octubre de 2018

LA VOZ DEL VIENTO


¿Qué noticias desde la montaña, oh viento frío del norte, traes para mi? Los varones se niegan a si mismos, desconociendo lo que los hace hombres, renuncian a su virilidad y ningún hierro noble cuelga de su costado jamás, su palabra carece de fuerza,  sin cabalgadura bajo sus piernas, sus mujeres son ultrajadas sin respeto, la sangre de sus hijos corre sin respuesta, la dignidad del hombre se ha ido, como la lluvia de verano, como la niebla del amanecer.

¿Qué noticias desde el valle, oh aire tibio del sur, traes para mi? Los débiles han triunfado, por gran número y alaridos de lástima, han ganado provocando compasión, los inadaptados cenan todas las noches en la mesa de los dioses antiguos, los restos del festín reservados para los osados, apenas son capaces de sostener la cuchara y el vaso, la bebida escapa de sus titubeantes labios.

¿Qué noticias desde el mar, oh brisa tibia del este, traes para mi? No hay velas negras, ni navíos, ni tierras nuevas conquistadas, solo fronteras donde antes solo había horizontes, ni el arpón se tiñe de sangre, ni las especies destinadas a desaparecer, desaparecen, ni las destinadas a evolucionar, evolucionan, la sangre ya no abona la tierra estéril, solo las lágrimas, antes vergüenza,  son el único producto que orgullosos, producen los jóvenes, y con ellas salan el piso que pisan, y solo la semilla de estéril carácter florece en ese páramo. Sólo flores sin ningún fruto.

¿Qué noticias desde, oh vendaval ardiente del oeste, traes para mi? Los miserables ocultan su pobreza con oro y seda, los mediocres ocultan su incapacidad bajo cargos y falsa autoridad, los imbéciles imponen vanidad por regla, los desiguales imponen igualdad a los superiores, la fuerza es proscrita la determinación prohibida y bajo la bandera de tolerancia rechazan todo pensamiento que no sea igual al suyo.

El tiempo entonces es propicio, cizaña y trigo a una misma fosa sean desechados y la tierra con su ceniza debe ser preparada para una nueva cosecha, una que crezca fuerte y orgullosa, que escuche al viento y el viento no la derribe sino la alimente.

viernes, 4 de mayo de 2018

ALEA IACTA EST




Es el lobo al que oigo, aullando en solitaria comunión con las estrellas,

O simplemente la auto importancia que emana de la servidumbre del ladrido de un perro?

¿Cuántos milenios tomó?

Torcer y torturar el orgullo de uno, para hacer una herramienta del otro

¿Y cómo medimos la distancia de espíritu a espíritu?

¿Y a quién le otorgamos la culpa?

Cuando vives lo suficiente comienzas a sorprenderte a ti mismo, comienzas a verte como una especie de dios, repentinamente comienzas a escuchar las palabras de las personas y a reconocer las plegarias ocultas, identificas a los estúpidos que están dispuestos a digerir cualquier patrón de pensamiento para no tener que pensar por ellos mismos.

Haz observado hombres alzarse a las cumbres del éxito y los has visto caer en pedazos, y comienzas a verte aparte de todo este drama, ausente, ajeno, por encima de todo ello y pronto nada de impresiona, nadie te duele, ninguno es capaz de decepcionarte, pronto comienzas a pisar a las personas, cuando los ves a tus pies, como recoger flores en un prado.

Si, se vuelve más extraño cada año. Eres el capitán borracho, en un barco imaginario, que crees que se dirige a una tormenta, en la cual ya estás naufragando y no quieres aceptar que los dados ya han rodado y tu destino ya fue decidido, no tanto por tus actos, sino por tus omisiones.



lunes, 30 de abril de 2018

LEJANÍA CERCANA



Veo distancia en tus ojos, no hay cercanía en ellos, en contraste con su expresión llena de vida; veo prudencia que se interpone en tus palabras, hace juego con la perfección en tus formas y trato. 

Concesiones, convencionalismos, fina amabilidad, como al viejo amigo que va y te pide algo, que no puedes otorgar, pero no lo quieres lastimar y tienes fe en que se canse y encuentre sus propias conclusiones. 

Quisiera decirte que todo esto es innecesario, tu sola visión alimenta, tu sola silueta satisface, tu mirada atrapa y es una prisión que bien pudiera disfrutarse perpetua, como tu piel y tu cabello. Sin categoría, ni precedente, sin respuesta, sin explicación, así es clasificada tu imagen, en los archivos de mis más profundos pensamientos, la satisfacción que me produces me embruja, pero no me sacia, es tortura y deleite a la vez, perfección y castigo. 

Insuperada satisfacción, que no ve la luz al final de ningún túnel. Pregunta no planteada, respuesta sin asomarse, es una danza interminable entre mis pensamientos y tu presencia. Permaneces en mi mente y de eso no tengo duda alguna.

VÍCTIMA PROPICIATORIA





Conozco atajos cortos, conozco sendas largas y conozco caminos eternos,  para llevarte a donde quieres ir, pero lo que no conozco  son las lineas que marcan límites que no hayamos podido cruzar. Sabes que hablo la verdad, aunque te encuentres de pie ante mí, juzgándome, como lo haría la gente común, de la que tanto nos burlábamos,  que desconoce la forma maldita en la que pensamos y hemos decidido vivir. < ¡Tú hablándome de reglas a mí! > A esto hemos llegado, a esto arribamos después de un camino eterno, lleno de mierda hasta las rodillas, de comer carroña de los traicionados, de los que fueron superiores a nosotros en maldad y avaricia  pero terminaron al fin en el fango frente a nuestros pies, como un festín delicioso de carne putrefacta, al que se nos invitó a acudir y que nunca desdeñamos que yo recuerde, como las hienas hambrientas e insaciables que somos, ¿esperabas algo distinto?, tu falsa ingenuidad me provocaría risa sino me causara tanto asco, si decidiera reírme ahora de tu nueva cruzada moral seguramente me atragantaría con la sangre de mi último banquete.

Es deprimente admirar al estúpido, otrora agresor, hundirse en sus propias sanciones, olvidar el sabor de las lágrimas de otros y no reconocerlo en las suyas propias, probablemente porque han perdido la sal, como el platillo insípido que se sirve a los enfermos en etapa terminal. El que vive por la espada, a espada debe morir, el mundo aparenta carecer de equilibrio, pero se sostiene bajo ciertas premisas que nos es difícil aceptar cuando las presenciamos frente a nosotros, porque nos quejamos de la injusticia cuando nos toca estar en el lado filoso del puñal, pero mientras el extremo romo nos apunte al rostro, aceptamos cualquier iniquidad. Te creías mas grande, más alto, más digno, y al menos esperabas que un rayo mayor fuera el que te reventara en partes, y no aceptas que fuiste derribado desde tus ahora blandos cimientos, pero esa es la primera regla: Presas de caza, son aquellas ya lentas para correr, enfermos, ancianos, torpes, inexpertos o confiados, víctimas es lo que somos, esperando la muerte a manos de un depredador mejor, la bala que nos mata es la que no escuchamos, la sangre que nos entrega es la que corre por nuestras propias venas, y el hecho que esto te altere, me hace pensar lo mucho que no deseo ser como tú: árbol denegrido que enseña y que no se encuentra ni posibilitado, ni dispuesto a recorrer el camino por el que a tantos ha mandado, que no alcanza a ver las cicatrices en su corteza, dejadas por tantas sogas de los que han sido estrangulados bajo su sombra y bendición, que hoy lo derriba un pequeño relámpago, y lo reduce a cenizas, no por la magnitud de la energía de quien lo toca, sino por se ha secado ya, y  podrido es ahora y desde su interior arde al primer indicio de una pequeña llama.

martes, 10 de abril de 2018

DEUS LEPROSI









A menudo escucho a las personas hablar de sus derrotas en retrospectiva, como algo bueno, algo que los enseña, algo que los hace crecer, y si lo meditas detenidamente suena muy estúpido. Sin embargo creo que pensar de esa forma es de alguna manera un modo de auto convencernos de que nuestra estupidez tiene algún sentido. Definitivamente no es de ninguna forma el sentimiento que tengo en este momento. Tengo 38 años y me resulta una píldora difícil de tragar lo de entender como puedo aun ser tan ingenuo, tan sólo el ser humanos es capaz de creer que la estulticia es fuente de sabiduría, y las buenas intenciones son justificadamente algo más que simple y llanamente otra forma de nombrar a la necedad, una sandez siempre emerge de una buena intención, nunca de una mala, generalmente son nuestras virtudes las que nos condenan y nuestros pecados los que nos redimen, 

Obrar correctamente es el inicio de toda tragedia, la justa retribución por nuestros actos es una falacia, el concepto de pecado se desdibuja irremediablemente ante la realidad, el buen Federico con todas sus buenas intenciones, pretendió liberarnos de la esclavitud al decirnos que Dios había muerto, mentira piadosa de un hombre piadoso, pero hoy cae ante mi un ídolo de pies de barro, lo perdono porque su intención era noble, pero su mentira es imperdonable. No!! Dios no ha muerto, por Dios que no es así, Dios se encuentra vivo y es un degenerado, que se sienta en un trono de mentiras, de esperanzas perdidas, emborrachándose con una copa de oro, rebosando con el licor filtrado de halagos y oraciones insensatas, se carcajea de nosotros, sus simios con pulgares opuestos, con cada buena intención con la que obramos, con cada buena obra que completamos y con cada bofetada y escupitajo que el destino nos tiene reservado.



Su muerte tendría algún sentido, la paz de mi alma.

martes, 16 de enero de 2018

HOJAS MUERTAS




Tras el viento helado, las hojas muertas acarreadas por la inevitabilidad llega irremediablemente la pregunta: ¿qué ha sido de tus anhelos?, ¿donde están ahora?, ¿Han sido perseguidos y  acorralados?, ¿se han extraviado en esa vastedad de la nada adonde acuden tus pensamientos cuando escuchas hablar a personas que no significan nada para tí?, ¿han sido asesinados y desmembrados, metidos en bolsas negras de basura, escurriendo su sangre mientras los arrastras al sótano?.

En el vacío de una habitación a contra luz, el crepúsculo lástima los ojos ciegos de los anhelos frustrados; el aire entra a los pulmones asfixiados y quema, se oye el sonido de la respiración pero no oxigena nada en lo absoluto, sería fácil salir de aquí, llamar a alguien, buscar una voz que calle este ruidoso silencio, jamás lo hago. No quiero salir de mí mismo, sería inútil en todo caso, no podría hacer salir palabras coherentes de mi boca, para mostrar el lugar en que hoy me encuentro, ni siquiera yo lo sé con certeza, es a veces aterrador y confortable al mismo tiempo. Pero ahora solo son pensamientos confusos y difusos, estériles a lo mucho, tan sutiles que no alcanzan a afianzarse en una red mental lo suficientemente fuerte para establecer una cordura, una conversación con la nada.


En brazos débiles me dejo caer, no hay ninguna certidumbre que me sostengan, pero es un acuerdo aceptable, de cierta manera la idea de la caída es digerible cuando se sabe que no hay vuelta atrás, soy solo una sombra más en este atardecer, solo otra hoja arrastrada por el viento del invierno.