miércoles, 29 de noviembre de 2017

RUEDA LOS DADOS



"Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
De lo contrario no empieces siquiera.
Tal vez suponga perder novias,
esposas, familia, trabajos
y quizás hasta la cabeza.
Tal vez suponga no comer durante
tres o cuatro días,
tal vez suponga helarte
en el banco de un parque.
Tal vez suponga la cárcel, la humillación,
el desdén y el aislamiento.
Tu aislamiento.
Todo lo demás sólo sirve para poner
a prueba tu resistencia,
tus auténticas ganas de hacerlo.
Y lo harás.
A pesar del rechazo y
de las ínfimas probabilidades,
y será mejor que cualquier cosa
que pudieras imaginar.
Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
No existe una sensación igual.
Estarás sólo con los dioses
y las noches arderán en llamas.
Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final.
Y llevarás las riendas de la vida
hasta la risa perfecta,
es por lo único que vale

la pena luchar."

C.B.

EL CORAZÓN QUE RÍE


"Tu vida es tu vida
No dejes que sea golpeada contra la húmeda sumisión
Mantente alerta
Hay salidas
Hay una luz en algún lugar
Puede que no sea mucha luz pero
vence a la oscuridad
Mantente alerta
Los dioses te ofrecerán oportunidades
conócelas
tómalas.
No puedes vencer a la muerte pero
Puedes vencer a la muerte en la vida, a veces
y mientras más a menudo aprendas a hacerlo
más luz habrá
Tu vida es tu vida
conócela mientras la tengas
Tú eres maravilloso
los dioses esperan para deleitarse

en ti."

C. B.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

SERENIDAD

.... y cuando por acero, plomo o enfermedad el destino lo alcanzó en ese preciso momento, no pudo pensar en nada más que en el sinsentido de la existencia, todo sacrificio, toda gota de sudor, lágrima derramada, cada hora de desvelo, cada momento de esfuerzo, cada beso no dado, cada palabra tragada con la que se asfixiaba por decir, cada instante que esperó merecer y nunca llegó y sinsabor que hubiere tenido que soportar por un futuro que anhelaba; que pensaba suyo, ahora se desvanecían para reducirse al grado de volverse una bocanada de humo. 

Lo que queda ante esta hora de destino: encontrar el valor en las entrañas para afrontar la hora de la muerte con un poco de dignidad. 

Un momento de iluminación le invade, ante la ingobernable certeza de que para su libro de vida no habrá un último capítulo,no como el que había imaginado, ni una conclusión que explicara el arduo trayecto de su destino, y que esta letra que hoy escribe, esta precisa palabra que hoy pronuncia, esta página que hoy concluye, son ya el final de la lectura y todo el legado que habrá de permanecer ante su ausencia.

Oh serenidad, cuan fácil escapas de la mano de aquellos que no esperaban respirar su último aliento, que aguardaban entre las cortinas su momento de entrar al escenario, de los que esperaban respuestas completas a preguntas que nunca se hicieron, aunque en el fondo sabemos que la verdad es compleja y que quién ofrece respuestas que sacien a menudo engaña, preferimos pensar lo contrario y pensar que al final todo encajará en su preciso lugar de esta historia.

Hoy es tiempo de decirte, alma mía, que no eres el protagonista de tu propia historia, que la historia no es contada por ti, y que jamás será contada por nadie más. Haz sido abandonada y nadie te recordará tras tu partida; todo lo que tuviste ya fue, lo desperdiciaste en anhelos que nunca llegarán y esto ha sido y será todo lo que alguna vez poseíste.  

domingo, 5 de noviembre de 2017

DOS PALMOS EN TIERRA DE NADIE

Es mucho más fácil aferrarse a los mismos errores,
que librar una guerra contra uno mismo,
desear ser otra persona.
Es mucho más simple sonreír 

Tan obstinadamente hiriente,
pero seguro de derramar sangre de nuevo,
la que proviene nuestra propia piel,
con las dudas del ego.
¿Acaso no valgo mucho más?
¿Y cuándo me dejaré llevar?

¿Cuándo será demasiado?

¿Y cuándo será tarde?

¿Y cuándo las mismas cicatrices dejaran de ser abiertas.?
Es apenas pasada la medianoche
el rojo amanecer se encuentra lejos,
cuando los demonios que nos han atormentado se disminuyen,
cuando el inocente que está destrozado visualiza
una hermosa catástrofe

Pero quién lo ayudará ahora
Porque todavía se están cometiendo los mismos errores
Pero quién luchará por esa vida
Cuando siente que no es más que la flecha que nos ha atravesado
Y cuando termina esta guerra
Con dos palmos de hierro en las entrañas de uno mismo.
Hierro limpio como espejo con un reflejo que no se puede soportar
De vuelta  otra vez
Debajo de tu manga está el campo de batalla
Un millón de bajas
Sacrificios de batallas que se han ganado

Sé hierro
El tejido cicatricial es más duro que la piel normal.
Sé lucha.
Encuentra tu fortaleza desde dentro,
bajo la premisa de que no me retiro, estoy muerto y he aquí la flecha que me ha matado.

sábado, 28 de octubre de 2017

JISEI


Estas flores marchitas;
no son lamento;
solo es la realidad.


Los pétalos al viento;
mi nombre llevan;
¿quién lo recordara?

martes, 22 de agosto de 2017

QUIZÁ

Quizá, el silencio de sus palabras es plenitud en entendimiento, quizá los hermosos labios sellados ocultan sabiduría que buscan: 

Acaso el correcto entendimiento; 
Acaso la luz de una palabra que los incite. 

Quizá los bellos ojos abiertos alcanzan a ver que las palabras adecuadas se atesoran y no se despilfarran en oídos incapaces de comprender. 

Quizá la reserva es la fuente de valor inconmensurable, quizá lo que sostenemos por cierto, tenga un entendimiento diferente en su mente atrayente.

Quizá no conoce el lugar que le pertenece, 

Quizá no alcanza a concebir que su reserva brilla, destaca y es notada; que sus esfuerzos por pasar inadvertida son estériles. 

Quizá no ha visto que los ojos la ven y tratan de saber, de comprender, la magia que aprisiona las mentes que la rodean. 

Quizá no avista que su latir, suave y sereno, conmueve los sentidos, que cualquier respuesta que proporcione, no podrá jamás satisfacer la pregunta, ¿quién eres?.  

Quizá no comprendo yo a donde lleva esta danza de mentes, ¿devastación?, ¿decepción?, 

Quizá nada sucede por azar, y dos personas no cruzan su camino por casualidad, quizá están destinadas a enseñar algo uno al otro, quizá deban destruirse, quizá construirse, quizá estas enormes ganas de no saber nada de ti, más lo que veo, más lo que juego a ver, en una apuesta conmigo mismo acerca de ti, he de ganar, he de perder.  

Quizá no seas más que la eternidad a través de la cual la belleza se descubre a sí misma, en su forma exquisita, quizá sea ante la soledad del silencio, que coloca su rostro ante un espejo y contempla su verdad, quizá es el conocedor y lo conocido; el observador y lo observado; y ningún hermoso ojo como los suyos, han observado dentro de su profundo universo. 

Quizá no sabe que se ha topado con alguien que desea ardientemente revelar lo que tenga que ser revelado de su propia historia.


“Y el resultado de todo está en estas tres únicas palabras: ardía, ardía y ardía”.

martes, 11 de abril de 2017

HEREJÍA

Constantinopla ha caído, dejemos al pueblo pensar que será recuperada por la gracia de Dios y los Reinos de la Cristiandad, pero no nos engañemos a nosotros mismos nobles Señores, ha caído en manos de Otomanos y no volverá a manos cristianas ni en diez sangres.

¡Herejía! Se oyó una voz joven desde el fondo del salón atrás de las columnas.

¿Quién ha hablado así al Gran Señor de Valaquia? Preguntó el Voivoda Báthory señor de Ecsed, tomando la empuñadura negra de su mandoble, Perdonad el ímpetu de este estúpido muchacho, dijo en voz poderosa Matthias Corvinus, mientras tomaba de la nuca al muchacho János, que receloso y humillado como perro azotado por ladrar a desconocidos mira al piso con el rabo entrepernado.
¡Dejad que el Joven boyardo hable! Exclamó el Príncipe, es necesario que los viejos escuchemos la indignación de la nueva sangre, como la nueva sangre debe escuchar las razones de las palabras de los viejos. Joven János de la casa Corvinus acércate a mí, exclamó el Príncipe. El joven se acercó indignado al atrio del trono. Fui educado en la guerra, dijo el Soberano de Valaquia, por aquellos que solo conocían las artes de combate, se de acero, sé de sangre, sé de pieles blancas de mujeres desde el Cáucaso hasta la tierra de los Sajones. Mi oficio es la Muerte de otros, más no sé nada de Dios, por lo que he hecho y lo que haré estoy seguro de que Dios no querrá saber nada de mí, ni de la orden del dragón, yo solo sé de una herejía, la del que comanda pocos hombres contra muchos y marcha al campo de armas sin saber del oficio.

La religión de las armas no tiene verdades de fe, ni escrituras sagradas, sus evangelios no son escritos ni con letras ni tinta, sino con sangre y números. Los números son la guerra, quien entienda que los números dan la victoria es en verdad un apóstol de esta fe.


El que tiene pocos no ataca, espera. El que tiene muchos se mueve y busca a su presa. El que cuenta con números pequeños se dispersa, como poca manteca en una gran olla. Mientras el que con muchas lanzas avanza, permanece en cerrada falange buscándole. El tiempo y la desesperación operan en contra de los grandes contingentes, los hombres en manada son presa fácil para la peste y el excremento blando. Alimentar a una bestia de tal tamaño es una tarea desgastante, Eventualmente el grande comprende que debe disolverse, para abarcar territorio y ubicar a la pequeña fuerza. Es tiempo que la presa use sus números y se reúna, en grupo sólido y agudo como estilete, la bestia disuelta devora territorio, pero es débil y suave en todos sus puntos. Se debe atacar en uno de ellos, apuñalarla en su suave barriga, y dejarla sangrar. Se contraerá y se solidificará ahí donde ha sido herida. La bestia unida es invencible, pero ha dejado de ser omnipresente.  Se encuentra paralizada. No puede avanzar porque deja a un enemigo en su retaguardia, arriesgando las líneas que la alimentan, no puede quedarse mucho tiempo, porque hacerlo significa derrota, no puede dispersarse porque es débil en cualquier lugar y no puede escoger el punto en que ha de presentar combate. Esa es la religión que conozco, esos son los mandamientos que venero.